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La Coctelera

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18 Febrero 2007

LAS CARAS DEL MAL

Ingresó como cadete en la academia militar de Gross Lichterfelde en 1910. Empezó su carrera en el ejército en 1914, con el rango de Teniente de Infantería. Luego fue transferido a la fuerza aérea como piloto de combate. En 1918 fue el último comandante del Escuadrón de Combate de Richthofen donde se distinguió como un as de la aviación. Derribó veintidós aviones enemigos y recibió las condecoraciones Pour Le Merite y la Cruz de Hierro de Primera Clase, finalizando la guerra como el más condecorado héroe de guerra.

Al finalizar la guerra se dedicó a las demostraciones públicas de vuelo, muy en boga en la época, en Dinamarca y Suecia, donde conoció a su primera esposa, la baronesa Carin von Fock-Kantzow, que era esposa de un oficial sueco. Ambos quedaron perdidamente enamorados y se casaron en Munich, en febrero de 1922.

La ascendencia aristocrática y sus laureles como héroe de guerra, de Goering, le dieron el prestigio necesario para que el recién naciente Nacionalsocialismo se interesara en él. Luego de escuchar un discurso de Hitler sobre el Tratado de Versalles, ingresó en el NSDAP. Hitler lo nombró comandante de los Camisas Pardas en diciembre de 1922. El cargo le prometía al joven Goering la acción, camaradería y aventura que la guerra mundial le ofreció para llevarlo a la fama y al reconocimiento público.

En 1923 tomó parte en el Putsch de la Cervecería de Berlín, durante el cual fue herido seriamente y forzado a escapar de Alemania por 4 años. Estuvo en Austria, refugiado en Insbruk donde sanó de sus heridas bajo el cuidado de Carin. También estuvo en Italia y luego en Suecia, hasta que se decretó la amnistía. Estuvo en un hospital para enfermos mentales y en setiembre de 1925 en un asilo para internados peligrosos. Para aliviarle de los dolores que sufría fue tratado con morfina y se volvió adicto.

Luego de la amnistía, regresó a Alemania en 1927, regresando al partido NSDAP siendo elegido representante del partido ante el Reichtag. Se acabaron sus aprietos económicos pues recibía 500 marcos del Reichtag y 800 marcos del partido. Fue asesor de Lufthansa con unj sueldo de 1000 marcos mensuales. En los cinco años siguientes, -con el apoyo de Carin, a pesar de su precaria salud- Goering trabajó para ayudar a Hitler a tomar el poder, usando sus contactos en los círculos conservadores, industriales y oficiales del ejército para reconciliarlos con el Partido Nacionalsocialista. Con el triunfo del 31 de Julio de 1932, fue nombrado Presidente del Reichtag.

Luego del nombramiento de Hitler como Canciller del Reich, el 30 de Enero de 1933, Goering fue nombrado Ministro Prusiano del Interior, Comandante en Jefe de la Policía Prusiana y Gestapo y Comisionado para la Aviación. Como creador de la policía secreta (Gestapo), conjuntamente con Himmler y Heydrich, instauró los campos de concentración para los oponentes políticos, mostrando una energía impresionante al aplastar y aterrorizar toda resistencia.

Con el pretexto del riesgo de un golpe de estado comunista, Prusia fue "limpiada" y cientos de oficiales y policías fueron purgados, siendo reemplazados por las reservas del SA y SS. Goering explotó el incendio del Reichtag para implementar una serie de decretos que terminaron con lo que quedaba de los derechos civiles. Encarceló a los Social Demócratas y comunistas y eliminó la prensa de izquierda. Dirigió a la purga en la que eliminó, el 30 de Junio de 1934, a su rival Ernst Rohm que era también un líder del SA.

El 01 de Marzo de 1935 fue nombrado Comandante de la Luftwaffe y con Udet y Milch se encargó de reorganizar la industria aeronáutica y el entrenamiento de pilotos. En 1936 su poder aumentó al ser nombrado plenipotenciario para la implementación del Plan de Cuatro Años, que le dio poderes dictatoriales para controlar la economía alemana. Creó el emporio industrial del trabajo Hermann Goering en 1937, gigante industrial que empleaba a 700 mil trabajadores, con un capital de 400 millones de marcos, lo que le permitió acumular una gran fortuna.

Goering utilizó su posición política para satisfacer sus ansias de ostentación y lujo, viviendo en un palacio en Berlín y construyendo una lujosa mansión de caza llamada Carin (por el nombre de su esposa, quien murió de tuberculosis en 1931) donde organizaba grandes fiestas y banquetes, mostraba su obras de arte, y hacía ostentación de lujo exorbitante, que traspasaba los límites de los normal. El "caballero de hierro" como el mismo se llamaba desarrolló una insaciable capacidad de ostentación mostrando joyas que contrastaban con los uniformes que se mandaba confeccionar, violando las normas castrenses. Su egomanía lo llevaba a auto nominarse "el último hombre del renacimiento" mezclando su auténtico poder con grandes cantidades de efectos teatrales. Sin embargo, entre la población era muy popular, pues lo recordaban como el héroe de 1918 y por ser más accesible que Hitler.

Las ambiciones brutales de Goering se mostraron en todo se efectismo al orquestar la caída de los generales von Fritsch y von Blomberg en febrero de 1938. Luego de la Noche de los Cristales el 9 de noviembre de 1938, Goering multó a la comunidad judía con un billón de marcos y ordenó la eliminación de los judíos de la economía alemana. Promulgó la arianización de la propiedad y los negocios y la expulsión de los colegios, casas de campo, parques, bosques etc. de todos los judíos. El 12 de Noviembre advirtió que si Alemania entraba en guerra habría un ajuste de cuentas con los judíos. El 31 de Julio de 1941, le ordenó a Heydrich el Gesamtlosung (solución final) del problema judío en todos los territorios europeos con influencia alemana.

Goering se identificaba con las ambiciones territoriales del Fuehrer, jugando un papel importante en la sumisión de los checos, aunque sus preferencias eran lograr un "nuevo orden" en Europa usando los medios diplomáticos, antes que la guerra generalizada. El 30 de Agosto de 1939, fue nombrado Presidente del Consejo de Reich para la Defensa Nacional y designado oficialmente sucesor de Hitler el 01 de setiembre. Mantuvo su cargo de Comandante en jefe de la Luftwaffe en las campañas de Polonia y Francia y el 19 de Junio fue nombrado Mariscal del Reich.

En Agosto de 1940, se dedicó de lleno a dirigir la guerra aérea contra Gran Bretaña. Sus errores lo llevaron a tomar la peor decisión de su vida, cuando ordenó el bombardeo masivo de Londres el 7 de Setiembre de 1940, justamente cuando Gran Bretaña estaba a punto de ver el colapso de su fuerza aérea de defensa. Esto salvó a la RAF de la destrucción y les concedió el tiempo necesario para reorganizarse. El tremendo error estratégico no fue perdonado nunca por Hitler, en especial porque le obligó a cancelar la operación León Marino.

A partir de ese momento, comenzó la decadencia política de Goering quien a pesar de ello, continuó cometiendo graves errores dando órdenes que contravenían las recomendaciones de sus generales. La incompetencia de Goering no terminó ahí. Durante la operación Barbarossa, no sólo cometió gran cantidad de desatinos, sino que continuamente mentía al OKH y al propio Hitler haciendo promesas que la Luftwaffe no era capaz de cumplir.

Goering se sumió en un letargo inmerso en un mundo de ilusiones, llegó al extremo de prohibirle, en 1943, al general Galland a reportar los escuadrones de bombarderos Aliados que cada vez se adentraban más en Alemania, eran acompañados por escuadrillas de aviones caza. Goering se convirtió en un fantasma en el que nadie creía y el mismo Hitler hacía lo posible por evitar. Aunque las intrigas de Bormann le causaban menos daño que su propia incompetencia, Himler, Goebbels y Speer lo desplazaron. Su personalidad se comenzó a desintegrar al ver que sus bufonerías ya no impresionaban a nadie y Hitler lo acusaba como culpable de todos los fracasos en aire, mar y tierra.

Cuando Hitler decidió que se quedaría en el búnker en Berlín hasta el final, Goering que en esos momentos había volado a Baviera, malinterpretó eso como una abdicación y solicitó tomar el mando como sucesor del Fuehrer fue despedido de todos su cargos, expulsado del partido y encarcelado. Poco después, el 9 de Mayo de 1945, fue capturado por los Aliados y enjuiciado en Nuremberg por crímenes de guerra en 1946.

Durante el juicio, Goering perdió peso y fue alejado de las drogas, se defendió con todo vigor, muchas veces corrigiendo las recomendaciones de su defensa. Con la muerte de Hitler, tomó actitudes de autoridad sobre sus compañeros de juicio, con poses de heroísmo que esperaba que lo convirtieran en el mártir alemán de la guerra. Sin embargo no convenció a nadie y menos a los jueces que lo encontraron culpable de conspiración para hacer la guerra, crímenes contra la paz, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Fue sentenciado a morir en la horca.

El 15 de Octubre de 1946, Hermann Goering, utilizando una cápsula de veneno que logró esconder en sus ropas durante su captura, cometió suicidio por envenenamiento en su celda en Nuremberg.
Hijo de un aduanero austriaco de nombre Alois Schickgruber-Hitler (antes se apellidaba Schickgruber, pero se cambió el apellido a Hitler puesto que era más prestigioso) y Klara Pölzl (una joven que era 23 años menor que Alois) Adolfo Hitler nació en Braunau, Austria, el 20 de Abril de 1889. Vaya sorpresa que el máximo líder de la Alemania Nazi fuera en realidad austriaco, naturalizado alemán.
La infancia de Adolfo Hitler no fue fácil, transcurrió en medio del autoritarismo y dureza de su padre Alois, personaje que, pese a únicamente tener la educación primaria era un agente de aduanas exitoso y que había ascendido muy rápidamente. Hay que comentar más ampliamente el origen de Alois para poder entender (al menos en parte) el comportamiento futuro de Adolfo Hitler. Alois fue el hijo ilegítimo de Anna Schickgruber , debido a eso fue que el apellido se consideraba deshonroso. Esto posiblemente influyó a Hitler al pensar que talvez su misma persona tuviera un origen remotamente Judío. Adolfo Hitler no era un alumno exitoso, al contrario era más bien holgazán y sin muchos amigos, posiblemente debido a que su infancia transcurrió en medio de mudanzas debido al trabajo de su padre; no terminó la secundaria. En contraparte a la cruel y violenta figura paterna, Adolfo Hitler encontraba refugio en el gran cariño materno. Vivió casi toda su infancia en Linz y su juventud en Viena.

Su estancia en Viena.

Una vez que Adolfo Hitler se había instalado en Viena en 1907, lleno de apatía y sin mucho que hacer, lo único que le traía gran regocijo era la música del gran compositor alemán Ricardo Wagner , la cual según Hitler, era la música del nacionalismo alemán por excelencia. Se dice que estuvo mendigando por unos años mientras al mismo tiempo era rechazado en sus intentos por entrar en la Academia de Bellas Artes para estudiar Pintura. Sin embargo, Hitler no pudo entrar en esta pese a sus dos examenes. Al parecer sus pinturas carecían de vitalidad y eran más propias de un arquitecto. Talvez estos fracasos fueron desarrollando un complejo en contra de la sociedad la diversidad cultural que se vivía en Viena, la cuál no le parecía atractiva a Hitler. Fue en ésta época cuando se desarrolló su sentimiento nacionalista alemán y el antisemitismo. Al parecer, Adolfo Hitler sentía una admiración verdadera por la orgullosa nación alemana y en el lado opuesto no se sentía atraído por su patria, a la cual consideraba débil así como a su ejército, propio de un país en decadencia. A tal grado era su falta de apego que cuando se le requirió para presentar el servicio militar, Adolfo Hitler se escondió en Viena durante 3 años, enviando una carta a la autoridad correspondiente donde exponía que sus razones para no hacerlo eran que no tenía medios para subsistir y vivía en la pobreza.

Sin embargo, Adolfo Hitler no vivía en la pobreza. De hecho, tenía acceso a una pensión de orfandad y vendía algunas pinturas, de las cuáles algunas eran tomadas de estampillas postales, y se decía que no todas se vendían. Algunos de los que rechazaban las pinturas eran Judíos, talvez esto contribuyó en cierta proporción a engrandezer su odio contra los mismos.

Hitler en la Primera Guerra Mundial.

Pero si Adolfo Hitler no prestaba el servicio militar en Austria no era por razones de cobardía, puesto que durante la primera guerra mundial se enroló en el ejército Alemán, donde debido al valor y audacia demostrados fue ascendido a cabo. Aunque pese al ascenso se dice que sus superiores no confíaban en Hitler como para asignarle un rango más alto debido a que no le veían capacidad de mando. Hitler debió ser un soldado extremadamente valiente y con sumo afán de lucha, que se ofrecía a realizar misiones peligrosas como el llevar mensajes entre trincherras o cuarteles, al grado que llegó a ganarse una cruz de hierro. Se dice que en la unidad en la que Adolfo Hitler entró al comienzo de la guerra, eran 3500 efectivos, mientras que unas semanas después solo quedaban 600.

Adolfo Hitler con sus compañeros de la primera guerra mundial

Tal era la brutalidad de la Gran Guerra . Sin dejar de demostrar su habilidad en el campo de batalla, en 1916, Adolfo Hitler cae herido a causa de un disparo en la pierna. Sin embargo, pronte se restablece y tras pasar el invierno reponiéndose de su herida, vuelve al frente con gran júbilo. Luego en 1918, tras un ataque por gas mostaza, Hitler cae nuevamente herido; "gaseado" según su cartilla militar. Es ingresado entonces en el hospital Passewalk , donde es sometido a algunas operaciones y es presa del dolor. Es aquí donde Adolfo Hitler recibe le funesta noticia del fin de la Gran Guerra que trae como consecuencia la caída del imperio Austro-Húngaro y la humillante derrota de su admirada Alemania. Es probable que durante este lapso Adolfo Hitler se sumiera en sus pensamientos y comenzara a darse cuenta de los grandes y veloces cambios del mundo en el que está viviendo. Es aquí donde Hitler comienza su afán nacionalista y su rechazo a las demás facciones políticas como el comunismo, con sus propagandistas bolcheviques corriendo por todos lados, y la actual república demócrata de Weimar, con sus políticos a quienes acusaba de haber traicionado a Alemania al haber aceptado las desilucionantes condiciones del tratado de paz de Versalles (1918).

Adolfo Hitler, en sus años de juventud

Hitler y el Partido Obrero Nacional.

Es comprensible que Adolfo Hitler se sintiera extraño e invadido por un deseo de actuar después de la experiencia de la Gran Guerra. Ahí, en el campo de batalla, Hitler era respetado e incluso admirado por algunos colegas, cumplía misiones de cierta importancia y se encontraba identificado con sus compañeros y los objetivos de la Gran Guerra, de ayudar a Alemania a demostrar su supremacía. De vuelta en la vida rutinaria Adolfo Hitler tenía mucho que hacer y se encontraba en un estado de pobreza. Es aquí donde las piezas empiezan a encajar como si el destino tuviera todo resuelto y fríamente calculado para él. Hitler se queda en el cuartel de Munich donde espera instrucciones para alguna misión, cualquier cosa que lo saque del aburrimiento en el que se encuentra. Le es asignada una misión a Adolfo Hitler como espía para vigilar las muchas facciones políticas que ahora se encuentran por todos lados en la alemania de posguerra. Para esto lo único que Hitler tiene que hacer es asistir a las reuniones de dichas facciones y enterarse de qué es lo que traman y asegurarse que no planeen ninguna acción violenta o que atente contra el "orden". En una reunión del DAP , en el partido obrero alemán, el 19 de Octubre comienza su carrera política en una taberna en Munich. Pronto Adolfo Hitler se vuelve el líder principal del partido. En encendidos discursos que brillaban por su audacia y atrevimiento Hitler deja caer toda su ira sobre los culpables (según el) de la miseria alemana: los judíos, comunistas y todas las otras facciones diferentes, eso sin contar con la exaltación del nacionalismo alemán. En estas condiciones la clase media y baja de Alemania, estaba de acuerdo con las ideas hitlerianas; los discursos de Adolfo hitler no hacían otra cosa que reflejar y aumentar el descontento de la población y lo capitalizaba contra las razas e ideas diferentes a las suyas. Al tener a un culpable responsable de los males de la nación, la popularidad de Adolfo Hitler fue creciendo rápidamente. Después rebautizaría al DAP como NSDAP o Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes .

Adolfo Hitler junto a Mussolini, dictador Itialiano de marcada ideología fascista, con quien se aliaría a causa de la similitud de ideas y del régimen.

Influenciado por el fascismo de Mussolini , este movimiento, adverso tanto a lo existente como a toda tendencia de progreso, representaba la respuesta reaccionaria a la crisis del Estado liberal que la guerra había acelerado.

Junto a esto, la indemnización que alemania debía de pagar estipulada en el tratado de Versalles son un obstáculo más para la economía alemana. La miseria se vive en cada calle, el marco se ha devaluado hasta no valer casi nada y hambrientos van y vienen sin rumbo fijo, no hay trabajo. El débil gobierno alemán no puede hacer frente a las deudas de posguerra y al abastecimiento propio. Adolfo Hitler se convierte en un activo líder político organizando mítines, grupos y repartiendo propaganda que es muy bien recibida por la gente que se encuentra en la miseria, que es la mayoría. No muchos son los que están a favor de la república y algunos se encuentran temerosos del comunismo, así que Adolfo Hitler logra para su causa grupos que ven en él y su partido un concepto afín a sus ideales, grupos como los radicales católicos, militares y la gente en general que está a disgusto con la molesta situación que se vive a diario por las calles. Es en dichos grupos donde por primera vez anuncia el símbolo del partido nazi: la svástica . Todos tienen el propósito de devolverle a alemania su puesto como gran potencia europea. Por si fuera poco, Francia, invade las cuencas del Rhur y el Sarre para garantizar el pago de la deuda. Se siente crecer el descontento. Los rivales más poderosos en este momento son los comunistas, que despliegan una fuerte actividad entre los alemanes.

El golpe de estado de Munich y Mein Kampf

El 8 de Noviembre de 1920 el partido NAZI con Adolfo Hitler a la cabeza convoca una reunión de las personalidades políticas más distinguidas de Alemania. En medio de la reunión, Hitler intentó dar un golpe de estado que le arrebataría el poder a la república demócrata. Entró junto a Goering y 25 miembros del partido debidamente armados, se paró en una silla disparo al aire y caminó hacia la tarima de oradores y dijo:
"¡La revolución Nacional ha comenzado! ¡Esta sala se halla tomada por seiscientos hombres armados! El gobierno de Baviera y el del Reich han sido abolidos y acaba de formarse un gobierno nacional provisional. Los cuarteles del ejército y la policía han sido ocupados y tropas y policías marchan hacia la ciudad con el emblema de la svástica. "
Sin embargo, dicho golpe de estado fracasó debido a que los principales personajes involucrados no estaban convencidos de la manera en que se harían las cosas. Tales personajes eran Von Lussow (jefe del ejército de Baviera) , Gustav Von Khar (comisario del gobierno central de berlín) , el general Ludendorf (héroe de guerra de muy alto prestigio) y Seisser . Luego de esto, Adolfo Hitler es condenado a 5 años de prisión por el tribunal asignado, cumpliendo solo 9 meses.
Durante su estancia en la cárce, Adolfo Hitler aprovecha el tiempo para dictarle a Rudolf Hess la primera parte de su libro Mein Kampf (Mi lucha), que es una especie de autobiografía donde puede darse rienda suelta y explicar abiertamente sus ideas e ideales además del clásico discurso inquisidor contra los judíos y la divinización de la raza aria y una alemania para los alemanes. En 1924 Adolfo Hitler sale en libertad y vuelve a la actividad del partido, pero ahora optando por la vía demócrática como medio de tomar el poder.

Adolfo Hitler en Prisión, donde escribió "Mein Kampf", la autobiografía donde expone sus ideología de odio a los judíos y las demás razas inferiores además de exaltar su amor fanático por alemania
Adolfo Hitler estrecha la mano del entonces presidente Hindemburg y se le otorga la cancillería en 1933

Hitler conquista el poder

El odio a los judíos alcanza un nivel más alto en las ideas que predica, las cuales son muy bien acogidas por la opinión pública. Joseph Goebbels se encarga de crear una campaña propagandista sin igual, exhaltando los ideales del partido de manera fanática tomando siempre a los sentimientos y emociones como arma principal de sus campañas. La crisis de 1929 afecta especialmente a alemania, y las masas la clase media ven en el nazismo la salvación ante el influjo comunista. Tras alcanzar gran popularidad, Adolfo Hitler se postula como candidato en las elecciones de Marzo de 1932 contra Hindemburg, este último resultando ganador. Sin embargo, a causa de la inmensa cantidad de gente que votó a su favor, a Hitler se lo otorga la cancillería después de la muerte de Hindemburg, no sin resistencia. Von Papen, quién había tenido el puesto de vicecanciller, trata de manejar a Hitler, aunque ineficazmente. Luego de eso, fusionando el puesto de canciller con el de Führer, Adolfo Hitler queda como líder supremo del Reichstag , el tan famoso tercer Reich. El Reich de los mil años.

Desfile del partido nazi donde Adolfo Hitler es rodeado por cientos de simpatizantes apoyándolo en su campaña.
Adolfo Hitler saluda a las SS (fuerza militar al servicio exclusivo de Hitler) en desfile en Nuremberg. Enfrente se encuentra Himmler, el lider de las SS

Una vez con el poder en sus manos, Adolfo Hitler continuó con su conocido activismo, tomando medidas tanto internas como externas para asegurar la soberanía de alemania. En el sarre , logra expulsar a los franceses a través de la mayoría de votación en un plebiscito decretado por el. Purga las filas nazis durante la " Noche de los Cuchillos Largos " en 1934, donde quita del camino a su antiguo amigo Ernst Röhm, lider de las S.A. que era un grupo armado que ayudó a Hitler a incrementar su campo de acción a través del miedo que inflingían y a combatir a los comunistas. El tratado de Versalles significa casi nada para Adolfo Hitler, puesto que en contraposición contra el mismo, comienza la militarización de Alemania, al mismo tiempo que lanza el " Anchluss ", que es la anexión de Austria. El tratado de Versalles y la sociedad de naciones poco pueden hacer con su "política de apacigüamiento". Adolfo Hitler Restaura el servicio militar obligatorio en 1935 y remilitariza Ranania en 1936. Es curioso notar que la vía para superar la desastrosa situación económica de alemania fuera la remilitarización, la industria armamentista. Una policia paramilitar es creada, conocida como la Gestapo, para controlar el orden y velar por la seguridad del estado y la pureza de la raza aria. Poco a poco el odio hacia los judíos de parte de la población ha ido creciendo y en 1938 tiene lugar la " Noche de los cristales rotos ", cuando miles de judíos fueron asesinados y sus tiendas y posesiones destruidas, en una violenta represión, violencia que degeneró en los campos de concentración, a donde los judíos eran llevados y algunos eran obligados a trabajar mientras que otros pasaban directamente a ser exterminados. Seis millones de judíos murieron en estos campos. Los campos de exterminio, donde Adolfo Hitler llevaría a cabo el asesinato sistemático de los judíos, fue conocido como " la solución final ".

Adolfo Hitler en París, después de la guerra relámpago donde derrotó a los franceses.

Comienza la remilitarización

La agresiva política internacional de Adolfo Hitler contribuyó en la reconstrucción de alemania, prometida por el mismo en sus campañas políticas. En vez de limitarse únicamente a los conflictos internos, Hitler hizo uso de hábiles maniobras externas para comenzar la conquista europea y junto con la Gestapo y las SS, Hitler no tenía virtualmente oposición alguna dentro de alemania. Dentro de las maniobras externas que Adolfo Hitler utilizó, estuvieron la alianza con la dictadura fascista de Mussolini en Italia, la intervención en la Guerra Civil Española al lado de Franco , y su alianza con Japón con el objetivo de presentar resistencia a los Rusos (pacto Antikomintern, 1936) donde se conformó el Eje Berlín-Roma-Tokyo (1937).

Esta imagen clásica de la maquinaria propagandista alemana muestra a hitler como una especie de mesías de la raza Aria.

Fue durante el conflicto bélico alrededor de Danzig, lo que le llevó a invadir Polonia, y ahí fue cuando Inglaterra y Francia reaccionaron ante la amenaza que ya se veía venir y le declararon la guerra a Alemania. La Segunda Guerra Mundial había comenzado. Inmediatamente después la Wehrmacht (ejército Alemán) invade Dinamarca y Noruega, tan solo meses después, seguirán Bélgica y Holanda en 1940. El poderío Nazi está en el apogeo de su fuerza; Europa se encuentra de rodillas ante el poder de la svástica. El moderno y bien suministrado ejército del Führer arrebatan victorias en numerosos frentes. Recordando la Primera Guerra Mundial, y cuan cerca estuvieron de tomar París, los ejércitos Alemanes de Adolfo Hitler derrotan a los franceses en tan solo diecisiete días y toman París ese mismo año. Rusia no entraba en la guerra aún a causa de que se había firmado un Pacto de no agresión en 1939, acordando con Stalin el reparto de Polonia. Sólo Gran Bretaña resiste y estuvo cerca de verse invadida también si no fuera por la heróica batalla aérea de Iglaterra en 1940-1941, cuando la Lutwaffe al mando de Göering se enfrentó a los poderosos aviones ingleses. Adolfo Hitler conquista también Holanda, Luxemburgo, Yugoslavia y Grecia, mientras que Italia, España, Hungría, Rumania, Bulgaria y Finlandia son países aliados y Suecia y Suiza se encuentran en estado de neutralidad benévola.

Los nazis vieron el tanque como una mejora moderna de los carruajes, que al igual que tiempo atrása permitían vencer fácil y rápidamente a un gran número de gente. Ejemplo de propaganda NAZI de las SS.

El principio del Fín.

Y es aquí cuando Adolfo Hitler comete su más grande error: abrir el frente oriental con Rusia (URSS). Las causas del enfrentamiento con Rusia provienen de las irreconciliables diferencias entre las ideologías de ambas naciones, además de la política y el sueño hitleriano del " espacio vital " que tanto ansía Hitler para que la población alemana se desarrolle sin límites. Bajo estas condiciones Adolfo Hitler lanza un violento ataque contra la unión soviética teniendo que pelear en frentes occidentales tanto orientales y sin embargo, consigue un incontenible avance hasta llegar a Stalingrado en 1943, misma que estuvo a punto de caer, salvada solo por el cruel general invierno, el mismo que haría morder el polvo a Napoleón. Se dice que el invierno en ese año fue el peor que se había vivido en décadas, las máquinas de guerra se atascaban, los soldados caían acabados bajo el terrible clima, y el ejército encargado del frente oriental fue diezmado de manera decisiva sin posibilidad de recuperarse posteriormente. El Tercer Reich Se encontraba herido de muerte.
La guerra se ha extendido hacia África, donde el Gran General Erwin Rommel apodado "El zorro del desierto" por sus espectaculares y audaces tácticas de guerra, dirige a sus divisiones panzer y pelea valerosamente. Sin embargo sin los adecuados suministros cae, enfermo e involucrado en una conspiración que derivó en un intento de asesinato del Führer Adolfo Hitler, es obligado a suicidarse en 1943. Dicha conspiración fue llevada a cabo por miembros del alto mando Alemán inconformes con el rumbo que estaba llevando la guerra y en desacuerdo con un Hitler que cada vez se veía más fantasioso. El asesinato pudo haber funcionado sin embargo el maletón que llevaba la carga explosiva fue colocada en el lado opuesto a Hitler de la maciza columna de la mesa donde se llevaba a cabo una reunión con sus generales: Hitler sólo obtuvo una lesión en el oído y otra en el brazo. Por otro lado los estadounidenses que habían entrado en la guerra desde 1941, llevan a cabo el desembarco en Normandía en 1944, pieza clave para la victoria. Las defensas que Rommel había planificado nada pudieron hacer para contener el avance aliado.

Adolfo Hitler, con aspecto acabado y enfermo en los últimos días de su vida. Se dice que había desarrollado el mal de Parkinson y le temblaba mucho la mano. Muere el 30 de Abril de 1945.

La caída del Tercer Reich

Adolfo Hitler poco a poco ve como toda posibilidad de llevar adelante su sueño comienza a venirse a bajo. Cada vez se le ve más decaído, le tiembla la mano a causa del mal de parkinson y su salud es bastante precaria. Poco a poco la gente en quien confía, incluidos sus generales comienzan a darse cuenta de que Hitler ya no está bien de salud, al optar por medidas con poca base para ganar la guerra. Ante el avance Ruso y Aliado, Hitler se esconde en su bunker junto a su perro y Eva Braun , la mujer que lo seguiría hasta el final con fé ciega y amor incondicional. Desde ahí con medidas desesperadas Hitler trata de sobrellevar la situación reclutando a todo habitante de Berlín en edad de portar armas, desde niños a ancianos, a que se sumen a la heróica defensa de la ciudad. Americanos y Rusos compiten por llegar primero al bunker de Hitler. Al final son los rusos los primeros en llegar. Derrotado y traicionado por la casi totalidad de sus colaboradores, Adolfo Hitler se encuentra en su Bunker en espera del final. Ahí dentro se casa con Eva Braun y al siguiente día, ambos toman una cápsula de cianuro y Hitler se dispara un tiro en la cabeza y sus cuerpos son quemados para que no puedan reconocerse el 30 de Abril de 1945. Goebbels, su esposa optan por asesinar a sus hijos y suicidarse después siguiendo su ejemplo. Es así como terminó el sueño del Tercer Reich, el sueño de que una raza superior dominara la tierra y la librara de las razas inferiores y diferentes. Arrastró a su nación a la ruina y la destrucción, así como al mundo entero al mayor conflicto bélico que ha vivido la humanidad que cobro más de 50 millones de víctimas y dejó el ejemplo de la violencia y la intolerancia como medio de llegar al poder sin que nadie se le opusiera seriamente. El genocidio al que sometió a los Judíos será siempre recordado como la época en el que el mal casi triunfa en el mundo.

Las generaciones futuras querrán comprender la increíble aventura de Hitler. Pero la explicación es difícil porque el análisis debe desenvolverse sobre niveles muy diferentes. Tenemos en primer lugar, el carácter del hombre: paranoico, con una personalidad profundamente contradictoria y compleja, que sólo parece encontrar una coherencia interior en la voluntad de poder.

Algunos han querido ver en el trastrocamiento de los valores, con el cinismo y la insensibilidad consecuentes, la expresión de una moral esotérica o de una nueva cosmología, privilegio de unos pocos iniciados. La verdad es tal vez más simple: desclasado, lobo entre los lobos, supo aprovechar hábilmente los escrúpulos y las contradicciones de sus adversarios. Más que un fanático o un iluminado, Hitler es un ser racional, calculador y comediante. Esta constante mezcla de cinismo y fraseología idealista, de valores irracionales puestos al servicio de cálculos oportunistas, de intuiciones casi femeninas, oscurecida por tabúes, prejuicios e ignorancia, explica quizá la fascinación que el hombre ejerció sobre sus contemporáneos. ¿Pero hacia dónde tiende esta voluntad de poderío, desde el momento que no está al servicio de una ideología ni de una satisfacción personal? La feroz avidez de este arribista trasunta el egoísmo más monstruoso. Pero Hitler es más que nada un mito, el del Führer infalible y omnipotente. Nosotros sabemos lo que vale en realidad esta imagen. Su existencia se debe al hábil empleo de todos los resortes de la propaganda hablada, escrita, grabada, fotografiada, filmada. Pero el hombre se identificó poco a poco con el mito del que se servía. A partir de 1938, la lucidez lo abandona; ya no puede escapar a la megalomanía. Se instaura la confusión entre el frío análisis de la realidad que le permite gobernar y la figura del jefe con la cual

gobierna. La satisfacción de la sed de poderío hace surgir en él una necesidad de dominio aún más grande y, lentamente, el equilibrio quizás excepcional de estas facultades contradictorias se despedaza. Entre el fantoche de carne y el mito de acero, hay sólo relaciones fugaces a partir de 1943.

Y es ese el momento en que el Führer deja de mostrarse a su pueblo.

El antisemitismo fue la obsesión dominante de su vida. ¿Provenía de sus ansias de poder o del temor a ser asimilado al pueblo judío, como quizás le sucedió en Viena?

Estas dos explicaciones que no se contradicen, no son tampoco suficientes. Si él no había concebido desde el comienzo aquella "solución final" que Eichman fue encargado de realizar, la guerra, multiplicando sus sueños de grandeza y las más absurdas posibilidades, lo conducirá a concebir y ejecutar el genocidio. Y también en este caso, la locura vencerá sobre la lucidez, porque para conducir a los judíos al exterminio se emplearán camiones y bencina que eran desesperadamente necesarios en el frente ruso.

Pero Hitler no es todo el nazismo. Junto a él, está el pueblo alemán y se nos plantea el problema de su culpabilidad. El nazismo, ¿es sólo una consecuencia de la crisis de posguerra o tiene sus raíces en toda o en parte de la historia alemana? Sí seguimos la primera hipótesis deberemos preguntarnos por qué la crisis no generó otros regímenes nazistas y por qué el fascismo italiano, que también fue una dictadura demagógica e irracional en una sociedad racionalmente organizada, no dio los mismos

resultados.

Estamos obligados a reconocer, en el curso de la historia alemana, desequilibrios y fracturas internas que ya dejan entrever la catástrofe, como lo ha demostrado brillantemente Alexander Abusch en su obra "El camino equivocado de una nación). Al comienzo del siglo xx, la Alemania del Káiser da, en efecto, esa impresión de delirio de poder, es decir, la impresión de una nación en la que el desarrollo político y ético no ha estado a la par de un prodigioso desarrollo técnico.

Los alemanes pueden aducir el impacto de una derrota y el abatimiento provocado por la crisis. Pero estos hechos por sí solos no hubieran sido suficientes para hacer triunfar al nazismo. Es verosímil entonces que, bajo cierto aspecto, el nazismo no sea un producto de exportación. Esta culpabilidad

tampoco puede limitarse a los grupos y hombres cuya responsabilidad directa es bien conocida. Todo el pueblo alemán y en particular las masas pequeño-burguesas con su pasividad y su falta de estabilidad política, fueron las presas elegidas por la demagogia nacional-socialista. En este sentido, el triunfo de Hitler hace resaltar todas las deficiencias de la democracia y de los demócratas de Weimar. Vino después la complicidad extranjera, los ambientes financieros anglo-sajones, la alta burguesía francesa inquieta bajo el frente popular —hubiese preferido a Hitler antes que a Blum—,

Stalin que sacrificaba Alemania y la revolución para consolidar su poderío en la URSS. Gran parte de Alemania conocía todas las atrocidades nazis. Si calló, como por ejemplo ante la cuestión judía, ¿no fue quizás porque su historia y su elección, en el fondo, se inclinaban en el mismo sentido?

No obstante, la opinión pública pudo detener el exterminio de los enfermos mentales durante la guerra; pero también es verdad que aquellos enfermos eran arios . . .

Hitler no aparece sólo como el mago de los sentimientos populares, ni como el títere de grupos cultos. Para que triunfase fue necesario el encuentro de determinados elementos: por una parte, una personalidad vulgar pero dotada, que supo explotar el momento, y por otra, una situación social e histórica propia de Alemania, una sociedad burguesa en crisis y una civilización profundamente dividida.

La experiencia nazi, aun en sus excesos, realiza en el corazón de Europa una tentación fáutica; por lo tanto plantea, no sólo un interrogante siempre actual sobre nuestros valores políticos y económicos, sino que obliga a un reexamen inquietante sobre el sentido de nuestra civilización

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